Proyecto CORCINO de la ACE : la concienciación en el respeto a la fauna

2009/06/08

Hace ya al algún tiempo, me llamó un amigo para decirme que había encontrado un corcito, y que si lo podía cuidar. Este tipo de situaciones no son infrecuentes para los veterinarios, especialmente los que estamos relacionados con el mundo rural y de la caza, ya que muchas personas que se mueven por el campo se encuentran con crías o animales heridos, y no dudan en recogerlos para intentar ayudarles. Por ello no fue ninguna sorpresa cuando le vi aparecer con una caja de cartón, llena de paja en la que estaba recostada una minúscula corcina, de apenas unos días –o probablemente horas- de vida. Era, sin dudar, la más pequeña que había visto nunca, y sacar adelante una corcita tan diminuta como esta, era una tarea realmente difícil, ya que aunque se dedique mucho tiempo en alimentar y cuidar al animal, la mayoría de ellas mueren. Las peculiaridades fisiológicas de los corzos, especialmente de los recién nacidos, hacen que tengan un aparato digestivo muy sensible. A ello se une el hecho de que no existen leches maternizadas para esta especie, lo que determina que la mayoría de ellos sufran problemas intestinales de colibacilosis y la muerte en cuestión de horas.

Con el abnegado esfuerzo de mi mujer Carla, que día y noche cuidó de ella,  mis conocimientos y experiencia sobre neonatos, una gran dosis de suerte y contra todo pronóstico, sacamos a aquella corcita a delante. El hecho de que viviésemos en pleno campo, también tuvo mucha importancia, ya que desde su nacimiento estuvo en plena naturaleza, pudiendo ingerir una gran variedad de flores, plantas y caracoles. Los corcinos empiezan a comer, como otros rumiantes, a edades muy tempranas. Esta etapa de su vida coincide con la primavera, el momento de mayor eclosión de flores y brotes tiernos. Y las primeras semanas que ingieren alimento sólido, es precisamente de lo que se alimentan, casi exclusivamente de flores y brotes. Fue interesante observar el gran número de caracoles que comía, con el caparazón incluido, mientras que los trituraba con un crujiente sonido de patatas fritas. Un buen aporte de proteínas y calcio para enfrentarse a la vida.

Sin lugar a dudas fue una experiencia muy interesante en cuanto a conocer la biología y los ratios de crecimiento de esta especie, pautas de alimentación, especies de plantas por las que tenía preferencias a la hora de alimentarse, etc.. Pero sobre todo me hizo ver la importancia de evitar estas situaciones.

El abandono del campo y las actividades rurales como el pastoreo, es una de las razones por las que las especies de caza mayor, y muy concretamente el corzo, han aumentado en las últimas décadas. Los corzos, cómo muchos cérvidos, tienen la costumbre de esconder a sus crías entre la vegetación las primeras dos o tres semanas de vida. Para una persona que no conozca el campo ni estos hábitos de los animales, encontrar un pequeño y desvalido animal como un cocino, acurrucado entre la hierba, no es más que síntoma de abandono. Por otra parte, nuestra sociedad se está volviendo cada vez más urbanita. Las ciudades crecen más y más, mientras que el campo se va despoblando. Pero esta gente de ciudad, cada vez necesita más del campo y volver a sus raíces, por lo que todos los fines de semana, miles y miles de personas y familias salen al campo a disfrutar de la naturaleza. Estas salidas son mucho mas frecuentes al final del largo invierno cuando los primeros días cálidos de la primavera invitan a largos paseos por la naturaleza. Y precisamente este perfil de personas son las más proclives a recoger animales en el campo, impulsados por sentimientos bien intencionados, pero erróneos, de querer ayudar a un animalito desvalido.

Más gente en el campo, y también más corzos, sin lugar a dudas tienen que interaccionar, y esta interrelación es especialmente dramática en el momento de los nacimientos, que es cuando la especie tiene más que perder. Un número creciente de corcinos son recogidos por gente con buena voluntad, pero sin saber que los condenan a la muerte o a vivir el resto de su vida en un cercón. Como indicaba al principio, sacar adelante a un corcino es realmente difícl, incluso para personas con experiencia como los veterinarios. La mayoría de ellos mueren las horas o días siguientes de ser recogidos. Pero los que no lo hacen están condenados a vivir en cautividad, ya que los animales criados por humanos pierden sus instintos naturales de huir y de defensa, y por lo tanto tienen escasas posibilidades de sobrevivir en el campo. Además, los corzos machos criados en cautividad, se vuelven agresivos hacia los humanos, y realmente peligrosos. Más de una persona ha tenido que ir al hospital gravemente corneado por uno de estos animalitos.

La Asociación del Corzo Español (ACE) no podía permanecer indiferente ante esta situación, y de ahí nació el proyecto CORCINO.  Con el objetivo de educar a la gente del campo, y la gente que utiliza el campo como forma de expansión, la ACE comenzó en 2004 una campaña de sensibilización sobre el problema, y de educación básica sobre la biología de esta especie en el momento crítico de los nacimientos. Con trípticos y carteles repartidos por pueblos, colegios, colectivos de cazadores, grupos de montaña, grupos ecologistas, bares, gasolineras, etc.. se pretendió llegar a las personas del campo o que lo frecuenten durante la primavera, con el sencillo mensaje de que si se encuentra uno de estos animales, simplemente hay que dejarlos donde estaba. La respuesta fue muy positiva ya que muchos voluntarios, distribuidos por toda la geografía de España en la que la especie estaba presente, se apuntaron a colaborar con el proyecto. Gracias al inestimable apoyo de estas personas se pudieron repartir 7963 carteles en 2005, y aumentar a 12.176 en esta última campaña de 2008. También hay que destacar el apoyo y patrocinio de casas comerciales al proyecto CORCINO, sin el cual nunca hubiese podido salir adelante y mantenerse en el tiempo. Desde el la casa Swarovski, pasando por General Mills o, este último año, la casa Mercedes-Benz han tenido la amabilidad de sustentar parcial o totalmente el proyecto (CARTEL DE LA CAMPAÑA)

  Juan J. García Estévez

Responsable proyecto CORCINO

Asociación del Corzo Español

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