Una bacteria afecta a las poblaciones de ciervo silvestres

2011/01/13

Los trabajos desarrollados durante la tesis doctoral Leticia Castillo (Universidad de Extremadura), dirigida por Juan Carranza (director de la Cátedra de Recursos Cinegéticos y Piscícolas de la Universidad de Córdoba) y Pedro Fernández-Llario (Investigador de la Universidad de Extremadura), han determinado la prevalencia deCoxiella burnetii en poblaciones de ciervo ibérico salvaje, y cómo los diferentes manejos cinegéticos y las densidades pueden afectar a su extensión. 

En este estudio, el equipo de investigación analizó 137 ciervos abatidos en monterías de tres áreas de Extremadura y Andalucía (Monfragüe, Sierra de San Pedro, y Sierra de Hornachuelos, respectivamente), elegidas por la utilización ganadera, cinegética, o mixta, y por sus principales manejos sobre las poblaciones de ciervo. «Obtuvimos una prevalencia media del 3,64%, y encontramos por primera vez casos positivos en dos de las tres áreas estudiadas», señala Leticia Castillo, autora principal del estudio. 

La mayor prevalencia (es decir, un 11%) se obtuvo en la zona que tenía un uso mixto, cinegético y ganadero. «A pesar del uso mixto, el contacto entre la población silvestre y doméstica es escaso, por lo que el contagio puede producirse por vía indirecta a través de garrapatas», aclara Castillo. 

En la región con uso exclusivamente cinegético la prevalencia en las poblaciones salvajes fue del 2,3%, lo que muestra una afección de esta bacteria patogénica intracelular «aún baja» en individuos silvestres. «La presencia de Coxiella en las poblaciones de ciervo parece mantenerse en baja prevalencia a pesar de que puedan encontrarse en densidades relativamente altas en estas zonas», manifiesta la investigadora. 

A través del presente estudio los científicos han encontrado indicios de abortos tempranos con reabsorción en los ciervos salvajes, como ocurre en los vacunos, contrariamente a los pequeños rumiantes que presentan abortos tardíos. Coxiella burnetii es una bacteria que puede producir patología en animales silvestres y domésticos. La transmisión de este microorganismo se realiza de dos maneras diferentes: una directa, sobre todo en especies domésticas, a partir de residuos de abortos, de secreciones infectadas o vía aérea, y una indirecta a través garrapatas en animales silvestres. 

En el caso de la transmisión de la bacteria a humanos, las personas en contacto directo con poblaciones animales como pueden ser granjeros, personal de los mataderos o veterinarios son los que más riesgo sufren de contraer la fiebre Q, por lo que se convierte en necesario el estudio de la dinámica de esta enfermedad en poblaciones de ciervos mediterráneos.


FUENTE: CLUB CAZA
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