Nazismo ecologista

2010/10/26

Hoy quiero compartir con ustedes una de esas realidades que, tal vez por ser políticamente incorrecta, ha quedado soslayada en los libros de historia contemporánea.
Soy de los que piensan que tenemos la obligación moral de conocer nuestra Historia, porque conocer nuestro pasado es la mejor forma de adquirir conocimientos desde el pragmatismo para afrontar el presente. Un pragmatismo egoísta, desde luego, porque nos permite aprender de los errores y aciertos que experimentaron carnes ajenas y asumirlos como propios, sin mancharnos las manos ni llevarnos un rasguño. Además sirve, o debería servir, para rendir homenaje a los que se sacrificaron por conseguir esta libertad que ahora disfrutamos, entre otras muchas cosas. Y entre esas muchas otras cosas también, de vez en cuando, la Historia nos ofrece hechos curiosos que, por ser ya inamovibles, dan a uno que pensar.

Hoy quiero compartir con ustedes una de esas realidades que, tal vez por ser políticamente incorrecta, ha quedado soslayada en los libros de historia contemporánea, pero que ha dejado su huella en el tiempo y en la sociedad en la que actualmente vivimos. Si ustedes bucean a los comienzos, al origen de la relación entre gobierno y legislación ecologista en Europa, se darán cuenta de que este nexo floreció esplendorosamente gracias al gran problema del siglo XX en el mundo: el gobierno nazi de Alemania. Efectivamente, el gobierno de Hitler fue pionero al instaurar una completísima ley de protección de los animales en 1933 —Reichs-Tierschutzgesetz—. Además prohibió la vivisección, o lo que es lo mismo, la experimentación con animales en campos como la medicina, una reivindicación que en la actualidad realizan los grupos animalistas que están en contra de la caza o los toros. Hermann Göring aseguró que «aquellos que todavía creen que pueden seguir tratando a los animales como seres inanimados serán enviados a un campo de concentración». El propio Heinrich Himmler realizó esfuerzos ímprobos por prohibir la caza, algo que no consiguió pero que logró restringir de forma drástica con la ley de caza de 1934 —Reichs-Jagdgesetz—. Un año más tarde, en 1935, fue aprobada la ley de protección de la naturaleza —Reichs-Naturschutzgesetz—, cumpliendo así el deseo del partido nazi y de ecologistas tan comprometidos como el propio Adolf Hitler, que además era vegetariano.

Al igual que los grupos animalistas de la actualidad, el gobierno nacionalsocialista rechazaba la perspectiva antropocéntrica y opinaba que los animales no debían ser protegidos para el interés humano, sino por el hecho de ser animales. De esta forma, por ejemplo, se convirtió en el primero en catalogar al lobo como especie protegida, estableció directrices sobre la forma de cocer marisco para que no sufriese e incluyó materias de estudio sobre protección animal en escuelas y universidades. Con estas medidas fácticas se cumplía uno de los principios del nazismo, que no era otro que rendir culto a una naturaleza virginal en la que la mano del hombre quedaba totalmente limitada. Huelga decir que todas estas medidas se realizaban mientras los médicos del III Reich experimentaban de forma macabra con seres humanos, sus tropas llevaban al mundo a una guerra de proporciones bíblicas y asesinaban millones de judíos junto a un buen número de exiliados españoles en sus campos de concentración.

No quiero que nadie me tache de demagogo, por eso no voy a establecer ninguna sinergia entre estos hechos lapidarios y la situación actual. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Eso sí, les advierto que si quieren saber más a cerca de este asunto, a menos que sepan alemán o inglés y rebusquen muy bien en alguna recóndita biblioteca, no encontrarán muchas referencias escritas en castellano. Se ve que los maestros de lo políticamente correcto se han saltado este pedacito de la Historia al más puro estilo Joseph Goebbels. ¿Por qué será?

Israel Hernández Tabernero 
Editorial de la revista Jara y Sedal del mes de noviembre
Anuncios
Es una pena, que en estos tiempos que corren de escasez, podamos constatar con nuestros propios ojos la falta de respeto por la orden general de vedas y las limitaciones que da la Ley de Caza para el ejercicio de la actividad. No respetar vedados que salvaguardan las especies para repoblar otras zonas aledañas dice poco. Actos como acechar comederos y bebederos, llevar más perros de los autorizados, utilizar artes prohibidas, cazar en zonas de seguridad, ensayar en época de veda, etc.; van en contra de nuestra propia imagen y en contra del colectivo de cazadores. Hay quién piensa: “En esto de la caza somos muchos, y si no la cazo yo, la cazará el que venga”, cuando la caza, es mucho más que un provecho o el simple hecho de matar por matar.

Los cupos de capturas, por ejemplo, que hay que respetarlos para que todos los días, que se puede cazar, cuando salgamos a disfrutar del campo con los amigos y con el trabajo de nuestros perros, hagamos de la nobleza del lance una satisfacción personal y colectiva al respetar y no actuar con ventaja ante la pieza salvaje, dejando madre en el campo para la siguiente temporada. “No hay mejor repoblación que lo que queda en el campo”. Si no respetamos los cupos de capturas, ni las mínimas normas de comportamiento, representa una falta de respeto y una alevosía hacia los demás cazadores y hacia la nobleza y bravura de las piezas de caza. Si los cupos se instauran como limitación para que una especie cinegética no merme, no respetándolos, nos convertimos en carniceros-escopeteros, más allá de lo que un cazador caballero es, en una palabra, “un amante de la naturaleza”. Tanto por legislación, como por ética, estas infracciones son hechos reprochables y sancionables que alguien debe poner orden para velar por el bien común legislado. La parte ética queda para el Caballero cazador, que partiendo del respeto a la dignidad por los animales, es solidario a los fundamentos legales que aseguran la sostenibilidad de la caza y cumple dignamente con ellos.

El Orden, en todas estas reprochables y poco deseables actuaciones de los cazadores, lo ponen las Autoridades: Policías, Guardas de Caza, Agentes Medio Ambientales y Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), que en el ejercicio de sus funciones y competencias – ”proteger la Naturaleza” – se ven obligados a realizar algo que no debe de ser gusto para nadie: “hacer cumplir la Ley a los demás”. Un trabajo no siempre valorado, ni apreciado, sobre todo por el infractor, pero que es digno de elogio y felicitación, ya que aquellos Caballeros Cazadores de comportamientos éticos, morales y legales se verán respaldados por estos Agentes de la Autoridad, aunque a alguno le duela durante un tiempo, sobre todo, el bolsillo.

La preservación y sostenibilidad de nuestro patrimonio natural cinegético y la caza, dependen, en gran medida, de la componente interna del cazador, que debe reflexionar sobre la parte a cumplir como cazador para que este inmenso universo, que es la Caza, no sea un caos y funcione correctamente. La sufrida frase “sino la cojo yo la coge otro” es una falta de respeto a los cazadores, a nuestras especies, y a la Caza, porque al final, compramos la carne en el supermercado. El pretender matar más en menos tiempo, y ser el campeón de los campeones, sin cumplir las normas del juego en un ambiente de carencias, dice poco a favor del autor y ensucia al colectivo. El Patrimonio Natural Cinegético es de todos, y somos responsables de su conservación por el eslabón que ocupamos dentro de la pirámide animal. El preservarlo y respetarlo, también es labor de todos. Por todo ello, con toda humildad, pido respeto en el campo.


Juan Miguel Sánchez Roig
Coordinador de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC)
Presidente de la Asociación Canaria de Entidades de Caza (ACEC)

Vocal de la Asociación para el Fomento y Gestión de la Caza (AFECAM)

Cazar responde a un instinto que surge desde lo más hondo del ser humano, lo llevamos en los genes, es una pasión y una necesidad, que nos acompaña desde el comienzo de nuestra existencia y uno de los factores que más importancia tuvo en el desarrollo de los pueblos, por la necesidad que tiene de asociarse y comunicarse. Los humanos desde el comienzo de nuestra existencia fuimos cazadores y recolectores y solo posteriormente, en el neolítico, nos hicimos también agricultores, ganaderos, comerciantes, etc. pero nunca hemos dejado de cazar pues forma parte de nuestra naturaleza. 
En tiempos pasados la caza era el único medio, junto con la pesca, para conseguir las proteínas imprescindibles para la correcta alimentación y nutrición humana. Actualmente, gracias al desarrollo económico de nuestra sociedad, a la ganadería en general y a la pesca industrial esta necesidad ya no existe, salvo en algunos pueblos con menor desarrollo en los cuales la caza y la pesca siguen siendo la fuente principal de aporte proteico. 
La caza auténtica y natural es la captura, respetuosa, en buena lid, con medios lícitos y destinándolos al consumo humano, de unos animales libres y salvajes. Implica la gestión y explotación racional y sostenible de unos recursos naturales renovables. 
En nuestro mundo es preciso regular unas poblaciones de animales, principalmente herbívoros, que en la pirámide ecológica están para aprovechar y procesar los principios nutritivos presentes en los vegetales transformándolos en proteínas y de esta forma servir de alimento a los animales carnívoros. Al no existir estos, de forma natural en número suficiente, sus poblaciones crecerían de forma incontrolada dando lugar a grandes daños a la agricultura, accidentes de tráfico, sobreexplotación y degradación del medio ambiente, enfermedades epidémicas y degenerativas. Estos problemas se ha comprobado que ocurren, de forma inevitable, en todas aquellas regiones en las que por diferentes motivos se ha prohibido de forma absoluta la caza y en las que con el tiempo ha sido necesario reintroducirla, de forma controlada, para reponer el equilibrio ecológico. 
La caza supone en algunas ocasiones un esfuerzo físico importante, pero no toda actividad humana que conlleve actividad física es un deporte. Deporte, según la R. A. E. es una actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a unas normas. La caza natural no es ni un juego ni una competición. ¿Toda actividad física es deporte? Rotundamente ¡ NO ¡. No es deporte la recolección de caracoles, setas o frutos silvestres, ni la horticultura, ni la agricultura, ni la jardinería, ni la fotografía de la naturaleza o la caza fotográfica, ni lavar el coche, ni el bricolaje, ni las tareas domésticas, etc. aunque sean actividades que en ocasiones necesiten un notable esfuerzo físico. Una persona que corte árboles o recoja leña para su hogar o por negocio NO practica un deporte, pero si participa en una competición de aizkolaris (cortando árboles), entonces, SI. 
La caza se convierte en deporte cuando se practica de forma competitiva, lo cual con los actuales planteamientos y reglamentos conlleva aspectos muy discutibles, incluso en algunos casos negativos para la caza y su imagen pública. Más importante que cazar mucho es hacerlo bien. ¿Quién es el mejor cazador? ¿El que más animales caza en menos tiempo? Este será el campeón de la competición pero no tiene por que ser el mejor cazador. Creo que hay otros muchos aspectos que se deberían tener en cuenta a la hora de valorar a un cazador, no solo su capacidad física o sus habilidades en el disparo. El respeto por el medio natural y los animales cazados, el cumplimiento estricto de las normas de seguridad, el compañerismo con los demás cazadores y el respeto de sus territorios de caza o cotos, el respeto para con todas las personas que usan y disfrutan de la naturaleza, la buena conducta con nuestros fieles ayudantes los perros, la colaboración en la gestión del medio ambiente, el cumplimiento de las normas, cupos y leyes de caza, etc. deberían también ser valorados a la hora de proclamar a alguien como “CAMPEÓN DE CAZA…… “. 
Actualmente la caza no pasa por sus mejores momentos. Los cambios y evolución en los usos y técnicas agrícolas, ganaderas y forestales con los cambios en el hábitat y el uso, en ocasiones abuso, de productos fitosanitarios en busca tan solo de una mayor producción sin considerar el daño que pueden causar a la naturaleza. El desarrollo urbano e industrial, la proliferación necesaria de grandes infraestructuras, vías de comunicación, canales etc. suponen la invasión y parcelación de territorios que hasta hace poco eran rurales y abiertos. Nuestra incapacidad para explicar a una sociedad, cada vez más urbanita, alejada y desconocedora de la realidad de la naturaleza, la gran importancia que tiene una caza bien practicada para la correcta gestión del medio natural. La mercantilización, excesiva en algunos casos, de la explotación de la caza. La división existente entre los cazadores en busca, en ocasiones, de un protagonismo y beneficio económico propio en vez de formar un frente común en defensa de nuestra actividad y del medio natural. 
En el mundo de la caza cabemos todos. Los que defendemos y practicamos una caza social, natural, sostenible y respetuosa con el medio ambiente, los que de forma legal viven y obtienen beneficios económicos de la caza y aquellos que por su espíritu deportivo practican u organizan la caza de competición, con la condición de que sean respetuosos con la naturaleza. Todos juntos debemos luchar y plantear un frente común, respetándonos entre nosotros, sin intentos de monopolización, pues cada uno tenemos nuestro ámbito de competencias y actuaciones, en defensa de una actividad que brota desde lo más hondo de nuestra naturaleza humana y que es imprescindible para una correcta y respetuosa gestión del medio natural.
Miguel Iñigo Noain
Presidente de ADECANA
( Asociación de Cazadores Navarros )

En el verano del año 1999 los Tecores (cotos de caza) situados en los terrenos de la Laguna de Antela afrontaron el difícil reto de poner en funcionamiento un novedoso sistema de aprovechamiento de la codorniz durante los meses de agosto y septiembre. Aquella oportunidad de demostrar a la Administración y a los grupos anti-caza que se podía realizar un aprovechamiento de la codorniz sin que se cumpliera su vaticinio de “vais a acabar con todo bicho que se os ponga por delante” no fue desaprovechada por los cazadores ourensanos, y doce años después, quizás ha llegado el momento de echar la vista a tras y tomar conciencia de lo que se hizo, levantar la cabeza con un poquito de orgullo.
Ha llegado el tiempo de recordar aquel pequeño triunfo, y de los que vinieron después, cuando con mucho esfuerzo fuimos capaces de ampliar también la caza a la paloma torcaz y a la tórtola, convirtiéndonos de nuevo en ciudadanos y cazadores de primera, como los del resto de Autonomías de España. Dando un paso más en nuestra reivindicación diaria por conseguir “Los Derechos de la Caza”.
El nuestro es un colectivo acostumbrado a ver como limitan y coartan día tras día su actividad de ocio, como si de una pequeña fortaleza permanentemente asediada se tratara, esperando una y otra vez agachados detrás de nuestras murallas las envestidas de todos los que nos rodean y que vienen dispuestos a morder un pedazo más de las almenas que defendemos cada vez con más convencimiento de que esos nobles que nos lideran desde antaño siguen subidos a los altos minaretes color marfil de este castillo nuestro que se llama “La Caza”, carentes de intención y de argumentos para defendernos, ondeado  una bandera con cinco aros de colores sobre nuestras cabezas que no nos hace sentir nada, y sin querer bajarse de esas alturas que deben marearles hasta el punto de no dar el golpe de mano que haga cambiar de una vez por todas el rumbo de esta contienda.
En la dureza de esa cruenta batalla que libramos día a día, no debemos olvidar nuestra identidad de cazadores, y recordar triunfos como el que hemos logrado en Galicia utilizando únicamente los argumentos de la caza racional y sostenible, y sin necesidad de hablar de ni de dineros, ni de campeonatos ni de gaitas de esas.

Editorial de octubre de

Hola con este articulo quiero hacer llegar a todos y todas que no todos los cazadores somos iguales ante la caza y su practica.

En primer lugar decir que para mi la caza no es un deporte; pues considerar la caza un deporte conlleva la competencia entre sus participantes. Para mi es una practica ancestral que nos han transmitido nuestros antepasados genéticamente hasta nuestros días. De lo que si estoy convencido es que esa práctica debe ser realizada con las máximas medidas para que las especies tanto consideradas cinegeticamente cazables y las que no lo son; sigan existiendo para las futuras generaciones. Quiero decir; una caza racional y sostenible, con unas leyes que se apliquen y sean respetadas por todos/as.

Cuando los que decidieron considerar a la caza como un deporte; quizás se dieron cuenta que eso les conllevaría unos beneficios económicos, personales, etc muy importantes que rápidamente se los colocaron por encima del bienestar de la caza, los cazadores y nuestra biodiversidad. Nace la competencia entre los que denomino los falsos cazadores, que para ser el mejor cazador; según ellos es aquel con más número de piezas que lleva colgadas en su cinturón. Cuando la caza para unos/as pocos es el observar como nuestros perros persiguen a la pieza y lo menos importante es la escopeta. La competencia entre cazadores trajo a nuestros montes a los mayores depredadores que son esos cazadores que van a nuestros montes a disparar a todo lo que se mueva y lo mas triste es que son amparados por asociaciones que dicen defender a los cazadores y la caza.

Para ello necesitamos una administración que sea consciente del problema de la caza y este del lado de la biodiversidad por encima de todo, amparándola y sancionando a quienes no respeten las leyes. Realmente parece que algunos funcionarios de esta administración están mas cerca e incluso ampararían a estos cazadores depredadores y a sus asociaciones que los defienden o amparan inconscientemente.

¿Somos los cazadores gallegos los que decidimos sobre la caza gallega?
No los cazadores gallegos no decidimos sobre la caza gallega; pues nosotros no decidimos nada. La situación actual es la siguiente:
Los tecores no funcionan correctamente debido a las siguientes causas:
1º La mayoría de los cotos o tecores solo tienen 1 ó 2 asambleas al año y personalmente creo que con este numero de asambleas es imposible gestionar un tecor.
2º La asistencia de los socios a las asambleas es minima. Eso denota la falta de interés por parte de los cazadores por su tecor o coto.
3º Los presidentes y directivas la mayoría sin conocimientos cinegéticos, sin formación; pues los que tienen conocimientos nadie quiere ser presidente ni miembros de las directivas.
4º Los cazadores no se involucran en la gestión, mantenimiento de tecor o coto, solo pagan las cuotas.
5º Las asociaciones que dicen defender a los cazadores y la caza no se preocupan de la situación de los cotos o tecores gallegos. Nos les importa quienes estén en las directivas hagan las cosas mal, solo les importa que les paguen sus cuotas y nada mas. Estas asociaciones lo que no entienden ni se dan cuenta es que la mala gestión de unos tecores o cotos repercute negativamente en el restos de los tecores, montes, sociedad gallega y lo mas importante en nuestra biodiversidad.
6º Los planes de ordenación cinegéticos son una mentira, falsos, incompletos, además aumentan sus censos reales, etc.
Los lectores pueden observar que nosotros los cazadores no decidimos nada; pues no asistimos a las asambleas y por tanto no saben cuales son nuestras opiniones.

Solo opinan las directivas y presidentes; los cuales son puestos por la federación. El resto de cazadores que pertenecen al tecor o coto sino están asociados a la federación no podrán votar, ni ser miembros de las directivas, ni ser presidentes; pero si tienen que pagar como los demás. Esta es una de las injusticias que existen en nuestros tecores gallegos siendo discriminados y sin tomar parte en las decisiones importantes de nuestro tecor o coto por el simple hecho de no estar federados. Creo que los que no estamos federados deberíamos movilizarnos y pagar la mitad de la cuota de nuestro tecor ya que no podemos decidir en las cosas importantes de nuestro tecor.

Para poder decir que estas asociaciones o federaciones hablan por los cazadores gallegos primero se tendrían que dar las siguientes circunstancias:

Asistencia de todos los socios en sus respectivos tecores o cotos y allí exponer los socios sus ideas, quejas, sugerencias y ser aprobadas por mayoría.

Una coordinación entre tecores y cotos; en la cual se expusiesen todas las propuestas aprobadas en cada uno de los tecores y a continuación pasar esos datos al federación y asociaciones de caza que dicen defendernos y representarnos. Así podrían hablar con criterio y decir públicamente que hablan con voz y nos representan a los cazadores. Eso en la actualidad no sucede por eso digo que representan a unos pocos cazadores, a sus socios o lo que es peor a los propios intereses de sus asociaciones o federaciones.

Entonces ¿Quiénes son los que toman esas decisiones por nosotros?
Son el llamado comité de caza formado por estas asociaciones que dicen defendernos a los cazadores, presidentes de algún tecores o cotos y también representantes de asociaciones ecologistas y representantes de la administración. Quizás a estas asociaciones ecologistas nos les hagan mucho caso; pues desconocen muchos aspectos sobre la caza. Quizás los funcionarios no ponen encima de la mesa nuestra biodiversidad por encima de los demás intereses. Estoy seguro que estas asociaciones ecologistas y los cazadores que consideramos la caza como una practica estamos mas cerca de poder entendernos; que los que actualmente están el los comités de caza que ven la caza como un deporte (intereses económicos). También por parte de los miembros de la administración que participan en estos comités; quizás estén mas cerca de los cazadores y asociaciones que ven la caza como un deporte. Quizás ignoren las propuestas, comentarios, etc de los representantes de las asociaciones ecologistas.

Con este ejemplo quiero hacer llegar a todos los ecologistas, la sociedad gallega y a los cazadores de verdad como funcionan algunos de los tecores gallegos y los cazadores que estén leyendo este articulo; quizás les estén sucediendo lo mismo en su tecor.

Yo pertenezco a uno de tantos tecores que hay en Galicia; pues me da vergüenza pronunciar su nombre; pero aun mas vergüenza siento de los socios de mi tecor como mas adelante expondré.

En mi tecor las decisiones son tomadas y son aprobadas por mi presidente; el cual las trae ya redactadas de la taberna. En dicha taberna se reúne con su directiva y sus partidarios, en total unos 30 socios de los 200 que somos. Allí es él quien corta y manda, cuando llega a la asamblea la única que organiza al año, si alguien quiere decir algo ya están sus fans para impedir que puedas hablar y por lo tanto ejercitar su derecho a expresarte en asamblea. Debo decir que lleva mas de 20 años de presidente de este tecor no convocando ninguna asamblea en estos 20 años y solo hace 5 años se vio forzado hacer unas elecciones; las cuales fueron un paripé y una vergüenza; quedando el de presidente de nuevo por no presentarse nueva directiva. Siento una enorme vergüenza de tener el presidente que tengo en mi tecor y que sea él quien nos represente: pues los socios de un tecor deben estar orgullosos de tener un presidente que les represente dignamente. El presidente debe ser un mero representante de sus socios y acatar lo que los socios aprueben por mayoría en asamblea. Este presidente es un fascista que impone sus propias opiniones y no escucha a nadie. De hecho varios miembros de su directiva han dimitido, por considerarlo una persona que no escucha y solo impone sus reglas. También siento vergüenza de los socios de mi tecor; los cuales no asisten a la única asamblea anual, ni apoyan a quienes defienden sus derechos. Estos socios hablan en el bar, la calle, etc; pero no asisten a la asamblea para apoyar a quienes tienen el valor de exponerle la verdad y la realidad al presidente. También tenemos asociaciones que amparan a nuestro presidente con su silencio sabiendo lo que pasa en nuestro tecor. Decir que esas asociaciones les interesan mas las cuotas que nuestro coto les paga que la solución al problema. También estas asociaciones deberían poner unos vaháremos o reglas mas estrictas para poder entrar en sus asociaciones como miembros a los tecores o cotos. Seguro que es mejor tener menos socios; pero socios ejemplares y que cumplan las leyes. Bueno podría seguir contando mas cosas sobre mi tecor y seguiría avergonzándome aun mas; pues creo que mi tecor es el peor que hay en Galicia y todo se lo debemos a mi presidente y a los socios del mi tecor que son unos cobardes.

Muchos de los lectores que son cazadores seguro que están siendo reflejados en este articulo y quizás aun pasen cosas peores en sus tecores o cotos.

Lo mas importante es que lo mal que haga las cosas en un tecor repercuten negativamente en el resto de los tecores gallegos, la sociedad, nuestros montes, biodiversidad, etc.

Algunos de los lectores ecologistas seguro que dirán que no les importa nada de lo que ocurre en los tecores gallegos; pero estarán equivocados. La mala gestión de la caza por parte de los tecores y que estos tecores sean amparados por las asociaciones que dicen defender la caza repercute negativamente a la biodiversidad y eso si nos repercute a todo/as.

La solución al problema de la caza pasa por que todos nos involucremos y seamos serios y justos.

Los tecores funcionando lo mejor posible; con directivas y presidentes serios y honrados con el apoyo de asistencia de todos los socios en sus asambleas, supervisados por la administración.

Las asociaciones, federaciones deberían hacer una criba y dar de alta a socios y tecores que cumplan las leyes y llevar un seguimiento, por si alguno incumpliese con la ley. Expulsar de sus asociaciones a los falsos cazadores e incluso expulsar a los tecores o cotos que no cumplan la ley o nos enfrente o nos hagan quedar mal ante la sociedad.

Los socios involucrarse mas en la gestion de los tecores o cotos. Creación de biotopos, repoblaciones, desbroces, adquirir conocimientos, etc es lo que todos los cazadores/as gallegos deberíamos hacer y no solo pensar que con pagar la cuota ya es suficiente.

Mientras los cazadores gallegos no nos unamos y trabajemos en nuestros montes siempre estaremos pagando a unos y otros y el problema de la caza seguirá empeorando. Seremos nosotros los cazadores y propietarios de nuestras tierras los que debemos intentar cambiar las cosas.

Manuel Villanueva Dacosta, un humilde cazador Gallego


Recientemente la Federación de Caza de Castilla-La Mancha y Aproca se quejaban de las altas comisiones bancarias que cobran las entidades financieras de su comunidad autónoma, como la Caja de Castilla-La Mancha y la Caja Rural, por la tramitación de licencias de caza y pesca, algo que también sucede en otras CCAAs, lo que supone un coste en comisiones de 1,2 millones de euros, según sus datos; asimismo pedían a la Consejería de Agricultura y Medio Ambiente de Castilla-La Mancha que tomara las medidas necesarias para evitar lo que consideran un abuso injustificado y totalmente desmedido. 
Para evitar ese uso y abuso en el cobro de comisiones en la tramitación de las licencias de caza y pesca, ahorrar burocracia y dinero a las Administraciones, y facilitar la obtención de las licencias dentro y fuera de una CCAA a los ciudadanos, la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC) propuso en el año 2007 una solución a ello: INFORME LICENCIA ÚNICA DE CAZA -Informe LUC- (siglas de Licencia Única de Caza), y lo remitió a todas las Administraciones Autonómicas, del cual yo fui uno de los artífices. Este nombre “Única” se le dio por dos motivos muy sencillos: primero, al cazador solo se le expedirá una licencia para muchos años, y segundo le servirá para practicar su actividad en su CCAA y en otras Comunidades Autónomas (no una todos los años, ni una por CCAA), sólo tendrá una licencia de caza o pesca para toda España, “Única” de ahí ese nombre, la de su CCAA; no como ahora que hay 17, una por cada CCAA. 
Lo que propuso la UNAC en el Informe LUC son dos soluciones importantes: 
La primera (Opción A) afectaría al sistema de expedición y autorización de licencias DENTRO de la propia CCAA. La segunda (Opción B) afectaría al sistema de validación y autorización para cazar FUERA de la propia CCAA. 
Las dos soluciones que propone la UNAC, facilitarían y contribuirían al ahorro de trámites y dinero, tanto a la Administración como a los cazadores y pescadores, lo que conllevaría un ahorro sustancial a todos los ciudadanos. 

Opción A 
La Opción A del Informe LUC plantea que la CCAA expida o dé a cada uno de sus cazadores y pescadores la Licencia Única (tipo tarjeta de crédito o DNI) que le acredita como tal, con una validez de 10 años ó mas –salvo retirada por infracción o delito-, pero que no le autoriza a cazar. Si quiere cazar o pescar, sólo le queda ir al Banco o Caja de su pueblo o ciudad más cercana a su casa (que en todos pueblos las hay como entidades colaboradoras con la Administración para el cobro de impuestos), e ingresar el dinero que cuesta la licencia en la cuenta que la Administración tiene para tal fin, mediante un modelo estándar para su pago, que es público o lo facilita el propio Banco o Caja para sus clientes. Con el documento que le entrega el Banco o Caja después del ingreso y su Licencia Única, ya está autorizado y puede cazar en su CCAA –TIENE VALIDADA SU LICENCIA-. Así de sencillo, ir y pagar; la Administración recaudar y controlar quienes están autorizados a través de la recepción de dichos documentos u otros mecanismos o datos que se lo indiquen; y los Agentes de la Autoridad exigir la licencia y su validación “el pago”; el cazador o pescador no tiene que presentar como hasta ahora la misma solicitud y documentos periódicamente (solicitud de licencia, copia del seguro, del DNI, tasas pagadas…), no hay ni burocracia ni intermediarios ni comisiones, ni trabajos ni gastos en su tramitación o expedición por parte de la Administración. 
Hay escépticos que consideran que el seguro de responsabilidad civil del cazador es un impedimento para implantar la licencia en su Opción A, y yo les preguntaría: “Cuándo solicitan o tramitan su carnet de conducir, ¿presentan o se les exige el seguro de su coche como requisito?”. Entonces, ¿por qué lo exigen para tramitar la licencia de caza? El seguro es uno más de los documentos que se pueden exigir por los Agentes de la Autoridad (autorización del titular del coto, licencia de caza, cartilla del perro…, o seguro del cazador), si lo ordena la ley y cuando corresponda. 
La Opción A del Informe LUC la puede implantar cualquier Comunidad Autónoma, es voluntad de sus dirigentes y de su Administración, aunque no ha sido puesta en marcha por ninguna CCAA como se propuso por la UNAC. Algunas CCAA tienen algo parecido y lo hacen bien: remiten toda la documentación al domicilio del titular –incluso con sobre franqueado- y, si se quiere la licencia, se va al banco, se paga y le remiten la licencia a casa; o la propia Administración domicilia el pago de la licencia en el banco del cazador; o se puede realizar su petición y pago a través de Internet, etc.; son gestiones que mejoran el servicio que ofrecen estas Comunidades Autónomas y que tienen el mismo espíritu que la Opción A, pero se quedan cortas, pues la propuesta de la UNAC es una propuesta conjunta: dentro y fuera de la CCAA, como Licencia Única. 

Opción B 

La Opción B del Informe LUC propone que la Licencia Única (anteriormente expuesta) sirva, a través de acuerdos o convenios de colaboración entre CCAAs, para cazar en otras Comunidades Autónomas y viceversa, previo pago de la tasa correspondiente a la Comunidad Autónoma donde se quiera cazar, a través de una transferencia por Giro Postal; y con la Licencia Única de su CCAA y el documento de transferencia del ingreso Postal, ya está autorizado y puede cazar en la otra CCAA –TIENE VALIDADA SU LICENCIA-, con las mismas consecuencias expuestas anteriormente. 
Algunos ven como dificultad, para implantar la Opción B, las pruebas de aptitud, y yo les preguntaría: “Si Ud ya posee un carnet o título académico o licencia, ¿se tiene que volver a examinar para obtenerlo/a?”. Entonces, ¿por qué quieren que se examinen los que ya la tienen? Quien la posee, la posee; y quien la desee por primera vez la licencia única que le exijan las pruebas de aptitud o su formación como cazador o pescador, para que la Administración de su Comunidad Autónoma se la entregue. 
Esta Opción B resultaría más complicada y costosa en el tiempo su implantación, así y todo ya está en marcha; ya fue aprobada a principios del año 2009 por 6 Comunidades Autónomas el implantar un permiso cinegético común en España (LUC), al cual ya se han adherido otras Comunidades Autónomas (10), ha pasado por las Cortes Generales, y se está trabajando en su implantación por los técnicos para que una vez todo preparado los Presidentes Autonómicos lo firmen y sea una realidad, a los cuales les doy mi enhorabuena, pues estoy convencido que ello redundará en beneficio de todos. 
La implantación del Informe LUC propuesto por la UNAC, hubiera terminado con las comisiones, y con la burocracia en los trámites para la obtención de licencias de caza o pesca en las Comunidades Autónomas. Los cazadores y pescadores y la propias Administraciones Autonómicas se hubieran ahorrado miles o tal vez millones de euros, y la Administración hubiera ofrecido un buen servicio y una imagen más eficiente, eficaz, efectiva, moderna y de ahorro a la sociedad y a sus ciudadanos. Es lamentable que personas físicas o jurídicas sin ningún ánimo de lucro estén utilizando su tiempo libre y su dinero, sin recibir nada a cambio, para exponer los problemas y dar soluciones a la Administración, y ésta haga oídos sordos a sus esfuerzos y propuestas. 

Lo que es reprochable, con la crisis que padecemos y con tantas y tantas medidas adoptadas por nuestra clase política para salir de ella, es que no se haya puesto en marcha ni implantado la Opción A de licencia única, y que algunas CCAA aún la tramiten como hace 40 años, como es el caso de la Comunidad Valenciana; una propuesta mejorable pero viable, sencilla y con pocos costes para las Administraciones que beneficiaría a todos los ciudadanos, pues ahorraría tiempo, trámites y dinero tanto a los cazadores y pescadores, como a las propias Administraciones Autonómicas. Tal vez si el Señor D. José Luis Martínez Guijarro, Consejero de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, hubiera impulsado lo que le pidió la UNAC en el año 2007 “La UNAC pide a Martínez Guijarro que lidere la implantación de la Licencia Única en España“, los afectados no le reclamarían ahora soluciones y una mejor gestión, y sus ciudadanos castellano-manchegos se hubieran ahorrado millones de euros en la tramitación en las licencias de caza y pesca. 

Al final, y después de darle muchas vueltas a la cuestión, uno se pregunta: ¿Por qué motivo sacamos y pagamos a la Administración una licencia de caza o/y pesca?, ¿será…como impuesto de lujo…?, ¿será…porque ofrecen algún servicio…¿será…porque con ello se financia o hay alguna contraprestación…?


Víctor Rafael Mascarell Mascarell. 

Presidente de la Asociación de Entidades de Caza de la Comunidad Valenciana (ADECACOVA), y miembro de la Junta Directiva de la Unión Nacional de Asociaciones de Caza (UNAC). 

OUTRO ANO MAIS

Estimado/a cazador/a coa entrada deste novo mes e dun número máis de “Tecores” queremos facernos eco do que representa o comezo da maior nos nosos montes, pero moi especialmente do complicado que foi dar chegado tamén ós nosos agricultores, agardando que noite tras noite os “nosos” xabaríns non lle poñan fin a unha inversión custosa na colleita. É probable que o retorno dos ladros ó monte e dos estrondos das nosas armas encha de tranquilidade ós nosos veciños/as que están a piques de colleitalo cereal, as patacas, as vides ou o millo, por desgraza convértese tamén nunha data esperada polos xestores dos Tecores e por unha Administración que na maioría dos casos non se pronuncia e aproveita as nosas divisións e faltas de concreción na determinación de obxectivos básicos para o mantemento da caza social tal e como a coñecíamos ata o de agora na nosa terra. 

Este é o momento de non volver a esquecernos dos problemas que nos plantexan os danos nos cultivos as especies cinexéticas. Que o momento de entregarnos á luxuria e paixón da caza non nos afaste en exceso dunha realidade crúa e sobre todo cuantificable. 

Agora deixamos o tempo de recoller sinaturas, de escoitar e comprender ós veciños/as afectados, de tramitar diante da Administración medidas que poidan paliar os danos que produce a caza maior nos cultivos, ese intre no cal toda a xestión dos nosos tecores dependía única e exclusivamente da capacidade de aguante e resistencia dos nosos labregos e labregas. 

Agora esquecemos que seguimos a ser os “responsables” dos danos que produce a caza maior, que temos unha lexislación que certamente é a sentenza final para rematar coa caza social. Que existe un frecha que apunta directamente ó noso colectivo cando se pulsa calquera teléfono da Administración para queixarse polos danos. ¿Cantos de nós colaboraríamos asociativamente coas entidades que xestionan os tecores de termos que afrontar o custe dos danos en cultivos? ¿Cantos de nós preguntamos como non existe ningún tipo de seguro que nos ampare polos danos en cultivos, ó contrario que ocorre cos sinistros na circulación viaria?

Sen dúbida que polo amor que lle temos á nosa paixón e á nosa terra o faríamos, pero certamente é algo a ter en conta cando de asociacións sen ánimo de lucro falamos, e aquí é onde calquera día nos aparecerá unha sombra amparada por “figuras” cinexéticas que teñen o lucro entre os seus obxectivos e aplicará a selección natural diante dos practicantes da nosa actividade que xa todos sabemos como se mide. 

Agora esquecemos que unha parte moi significativa dos afectados/as polos danos, non poden facer efectiva ningún tipo de axuda por parte de Administración autonómica, quen ideou un sistema de axudas para agricultores profesionais, un sistema que ó final é empregado para non poder dispoñer de cifras exactas e da realidade que está a supoñer o avanzado proceso de abandono do medio rural, o que propicia o medre destas especies, pero sobre todo para o que é máis importante, para ir tirando. Mentres se vai tirando ninguén se preocupa, non pasa nada, os labregos dan voltas dun lado para outro para tentar recoller unha bágoa, a veces tantas voltas que desisten, incluso as veces desisten de poñernos fronte a fronte coa Lei. Ó noso entender non podemos ser cómplices deste tipo de situación, a nosa obriga é ser solidarios e ter en conta á poboación do rural á hora de abordar e de por riba da mesa este problema, para que entre todos poidamos afrontar solucións concretas e eficaces para esa especie en extinción, os labregos, e con eles o noso país, e para nós, quen afrontamos a repercusión dunha serie de consecuencias naturais sobre o abandono do campo e a proliferación das especies de caza maior como se dunha estratexia de repoboación xurdíramos, talmente como se nos esquecéramos da problemática do coello e da perdiz rubia. 

En que momento os lexisladores e a Administración actual van comprender que non somos os propietarios de todos os terreos cinexéticos, que legalmente non podemos atallar os problemas producidos polos danos, que en beneficio de toda a sociedade e do medio ambiente non se debese promover a extinción destas especies, pero amigo, cando nos apretan e non temos outra saída… ¿Chegará o momento no cal a administración e a sociedade teña que plantexarse a recuperación do xabarín, como parece tratarse agora ó lobo? ¿Para cando seremos capaces de afrontar cara a cara e todos xuntos que non podemos asumir ser os únicos responsables dos danos producidos polas especies cinexéticas? Sen dúbida ese será o momento no que poidamos dicir que comezamos a abordar unha solución real e efectiva.